MUY INTERESANTE

Tomado de: https://catholic-link.com/reflexiones-pelicula-joker/

Hace unas pocas semanas mis hijos menores, de 15 y 17 años comenzaron a pedirme ir a ver la película «Joker» (El Guasón) que se estrenó hace poco tiempo. Con base a las primeras críticas de la película, dudamos con mi esposa si era adecuada para que la vieran ellos, así que en primera instancia dijimos que no.

Pero muchos conocidos comenzaron a ver la película y la recomendaban por distintas razones. Así que decidí que la iba a ir a ver con ellos, para después poder discutir con fundamentos sobre lo que habíamos visto. Creo que mis hijos tienen la madurez suficiente como para poder verla sin producir efectos colaterales indeseados. Y no me equivoqué.

La película es dura, complicada, oscura y truculenta. Retrata el desmoronamiento psicológico de una persona que se rompe interiormente y cuya ruptura interior trae consecuencias hacia sí mismo y hacia la sociedad que lo rechaza.

*Alerta de spoilers. A partir de aquí, los que no hayan visto la película, les aclaro que voy a llenar este artículo de spoilers y de interpretaciones personales sobre hechos que se retratan en la película y que merecen una reflexión.

Un Joaquín Phoenix enorme

El actor protagonista de la película logra una interpretación casi perfecta de un sociópata. Una persona con trastorno antisocial de la personalidad. Comienza su actuación como un payaso tremendamente vulnerable, con muchos trastornos psicológicos y condiciones psiquiátricas.

A través de la trama de la película lo vemos como una versión invertida de la historia de la Pasión: Nuestro Señor pasa a través del sufrimiento y resucita transfigurado. Arthur Fleck pasa a través del sufrimiento y termina desfigurado.

Al principio de la película, Arthur es una persona que busca por todos los medios «encajar» en la sociedad. Necesita desesperadamente la aprobación de los otros, y la busca a través de sus pocas habilidades sociales. Pero su fracaso es evidente, como payaso callejero unos adolescentes le roban su cartel, los persigue y terminan dándole una paliza.

Al volver frustrado a su trabajo, en lugar de encontrar empatía recibe una queja de su empleador y su jefe le dice que si no devuelve el cartel, que (dice) él robó, se lo descontará de su paga. A lo largo de estas primeras escenas vemos la enorme actuación de Phoenix. El actor retrata a un personaje enormemente vulnerable y su interpretación se agiganta. Inmediatamente sentimos compasión por las injusticias y desgracias que le ocurren al protagonista.

Phoenix estuvo muchos meses preparándose para interpretar el personaje. Perdió cerca de 23 kilos y estuvo varios meses ensayando su postura corporal, su expresión física y especialmente su risa. Este conjunto de características propias del personaje, demuestran un trabajo actoral excepcional, que seguramente le valga una nominación al Óscar, y probablemente la estatuilla.

Preguntas para reflexionar a solas o en grupo: ¿Cómo definirías la vulnerabilidad?, ¿qué tan importante es para ti «encajar» en la sociedad?, ¿qué opinas sobre la manera en que el Joker lleva su sufrimiento?

La tormenta perfecta

A partir del momento de la paliza de los adolescentes y su rechazo en el trabajo, la vida de Arthur se desmorona completamente. Y comenzamos a ver sus problemas psicológicos. Volviendo desde el trabajo en un ómnibus, nos enteramos que padece de depresión, afección seudobulbar (que lo hace reírse y llorar sin control), alucinaciones, y una madre que a todas luces es lo que hasta hace poco tiempo se llamaba «madre psicotizante».

Una madre que trasmite sus propias inseguridades a su hijo, una madre que también tiene trastornos psiquiátricos pero que constantemente acosa a su hijo con sus quejas y sus problemas. La relación que tienen no es sana: Arthur la baña y le corta la comida como si fuera una niña desvalida, pero vemos que no lo es.

Los psicólogos sostienen que para tener una vida plena tenemos que tener al menos cuatro cosas: amor, salud, trabajo, y un proyecto de vida. Durante esta tormenta perfecta, Arthur pierde todas esas cosas que configuran una vida plena, y naturalmente, su vida se desmorona por completo.

Luego de perder su dignidad, pierde su trabajo, su salud siempre fue espantosa, y su proyecto de vida es un fracaso estrepitoso. A raíz de una carta de su madre, cree descubrir en Thomas Wayne (padre del futuro Batman, Bruce) la figura paterna que tan desesperadamente necesita. Pero luego descubre que esa ilusión también es falsa, y ese último amarre a la cordura se le va como arena de las manos.

Preguntas para reflexionar a solas o en grupo: ¿Qué tan importante es para ti tener un plan de vida?, ¿te ofreces a ayudar a alguien cuando sabes que sufre de depresión?, ¿cómo crees que influía la relación que tenía el Joker con su madre?

El derrumbe

Ocurre entonces lo que era previsible: una persona extremadamente vulnerable, en un ambiente extremadamente hostil, termina derrumbándose. Y su derrumbe se produce de una manera que, tal vez el director, Tod Phillips, retrata de modo magistral: luego de la paliza de los adolescentes, Randall (un compañero de trabajo) le da a Arthur un arma diciéndole que necesita defenderse. Desde el primer momento se nota que la intención es que Arthur se haga daño, y Gary, otro compañero que padece enanismo lo señala.

Durante una actuación en un hospital infantil, a Arthur se le cae el revólver, y lo despiden. Allí se entera que su compañero lo delató y comienza el verdadero derrumbe. Volviendo a su casa en el metro, un grupo de jóvenes empresarios borrachos comienzan a molestar a una mujer y a Arthur lo invade de la manera menos apropiada su risa nerviosa. Los jóvenes dirigen su violencia hacia él, comenzando a golpearlo. Allí Arthur saca el arma, mata a dos y hiere a uno de ellos, al que luego persigue y asesina en una estación.

Esto trae una atención inesperada sobre Arthur, ya que el asesinato de tres jóvenes «promesas» atrae la atención de los medios. Y el hombre que era completamente inocuo e intrascendente se convierte en un ícono de un enfrentamiento entre ricos y pobres que utilizan la máscara de payaso como símbolo de su «revolución».

La policía comienza a buscar a Arthur, y a raíz de una visita que le hacen a su casa, a su madre le da un infarto, por lo que es hospitalizada. Luego Arthur descubre que la supuesta paternidad de Thomas Wayne era una fantasía de su madre, y también descubre que su madre lo había maltratado durante la infancia. Provocándole probablemente muchos de los problemas psiquiátricos que tiene en la actualidad.

Preguntas para reflexionar a solas o en grupo: ¿Qué formas no violentas conoces para mitigar el dolor?, ¿qué rol cumple la amistad en esta película?

«Finale In crescendo» (ma troppo)…

En la música, cuando el compositor quiere que crezca en intensidad anota encima de los pentagramas «In crescendo ma non troppo» que quiere decir: en crecimiento, pero no demasiado. La película del Joker es exactamente al contrario: el crescendo de la violencia es brutal, y no escatima en recursos visuales para hacernos creer que la génesis del súper villano estaba más que justificada.

La resolución de la película es inevitable, casi podríamos decir: Arthur comienza a asesinar a aquellas personas que le hicieron daño, y nos sentimos tentados a justificar esos asesinatos, porque las personas a las que asesina «se lo merecen».

Siempre que me enfrento a una muerte recuerdo las palabras de Gandalf en el Señor de los anillos, cuando Frodo dice que Gollum merecería morir. «Muchos de los que mueren, merecen la vida, y muchos de los que viven merecen morir. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apures a dispensar la muerte, porque ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos».

El final de la película es apoteósico, en el sentido íntegro de la palabra. Los ciudadanos de Gotham, que necesitaban un líder, convierten al Joker (una persona mentalmente inestable), en su símbolo. Un símbolo de una revolución que la ciudad «necesita» a todas luces, ya que los tecnócratas han arruinado toda la belleza de la ciudad, y no encuentran soluciones a las tareas más triviales, como levantar la basura que se acumula en las calles.

Preguntas para reflexionar a solas o en grupo: ¿Qué caracteriza a un líder?, ¿qué es justicia para ti?, ¿es la venganza una alternativa para hacerle entender a otro que está equivocado?

Los temas centrales

Como dije, la película se va desarrollando como una sinfonía en la que los temas, en lugar de resolverse, se truncan, se frustran y dan la sensación de agobio que es «liberada» a través de la violencia que luego el Joker ejerce contra aquellos que lo atormentaban, real o imaginariamente.

Entonces es cuando se ve la trampa de la película. Como retrato del desmoronamiento de una mente frágil, es excepcional. Como advertencia contra el bullying y la indiferencia de los demás en una sociedad individualista es brillante. Como exposición de la necesidad de trabajar más y mejor en salud mental, es categórica.

Pero no nos engañemos: es una película sobre la génesis de un «súper villano», en donde el director nos muestra que el súper villano es en realidad un «vengador». Alguien que, como el Quijote dice «Quiero que sepa vuestra reverencia, que soy un caballero de la Mancha, llamado Don Quijote, y es mi oficio y ejercicio andar por el mundo enderezando tuertos y desfaciendo agravios».

Arthur es agraviado, y el Joker lo «venga». El mundo está «tuerto» (torcido) y la resolución que aporta el Joker es más violencia. Fuego contra fuego, ojo por ojo, diente por diente.

El tema central y principal de la película es la venganza, sin lugar a dudas. La violencia se cura con más violencia, el descenso a los infiernos se resuelve generando más caos donde el caos sobreabunda. El Joker es la mariposa, y Arthur la Crisálida. Y todo lo que pasa en el mundo se puede resolver aportando muertes, violencia y destrucción.

Preguntas para reflexionar a solas o en grupo: ¿Cómo crees que se puede disminuir la violencia?, ¿qué opinas sobre el bullying luego de ver la película?, ¿te identificas con algún comportamiento del protagonista?

Verdades que se vuelven locas

Chesterton decía que las herejías son «verdades que se han  vuelto locas». Y esto es lo que nos entrega el mundo moderno a manos llenas: algunas viejas verdades cristianas que se trastocan en dogmas inconmovibles de la modernidad.

El mito del buen salvaje, de Rousseau, es el tema central de la película: Arthur quiere ser bueno, pero la sociedad lo tortura y lo convierte en el monstruo. El Joker no es un supervillano, es una víctima de una sociedad enferma.

Pero la verdad sigue allí, no tan latente, no tan explícita, pero visible. El hombre es una criatura que puede parecerse a los ángeles o a los demonios, de acuerdo a cómo lo tratemos. Como Caín, los tecnócratas de Gotham se preguntan, ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? Y la respuesta es el supervillano: si no cuidas de tu hermano, se puede convertir en esto. El problema es que el director, y la película es muy ambigua en cuanto a esto. Porque termina con una apoteosis (es decir un endiosamiento apo-theos) del Joker, y por tanto de la violencia que engendra y encarna.

A lo largo de estas dos últimas semanas, con mis hijos discutimos de todos estos temas. Así que una película sombría, compleja, triste y violenta, se convirtió en nuestra familia en una oportunidad de análisis, de reflexión y de aprendizaje para todos.

El que primero detectó el tema de la venganza fue Francisco, el más pequeño. Y lo dijo con una frase humorística tomada del Chavo del 8: «Arthur, la venganza no es buena, mata el alma y la envenena».

Este tema me da la oportunidad de hablar sobre las bienaventuranzas. Podríamos decir que son un llamado a todos los cristianos a hacernos cargo de nuestros hermanos, a cuidar todos de todos. Esa es la verdadera respuesta ante las injusticias del mundo.

«Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.

Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron». Mt 5, 1-12

CALENDARIO

noviembre 2019
L M X J V S D
« Oct    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930  

Agenda de Actividades

No hay actividades para mostrar