Recomendaciones para mantener “encendido” el cerebro de tus hijos.

7 Recomendaciones para mantener “encendido” el cerebro de tus hijos.

El cerebro de los niños es una estructura maravillosa, se encuentra en plena efervescencia, aprende todos los días y es capaz de lo imposible, eso sí, si tiene la orientación necesaria. Esa debe ser la base de la educación moderna, el ofrecer a tus hijos la oportunidad de aprender habilidades y conocimientos nuevos, cultivar la cultura y estimular su capacidad de raciocinio.

Este ritmo se tiende a ralentizar en vacaciones. Momento en el que debemos hacer otras cosas, pero no necesariamente no hacer nada. Y por nada, me refiero a dejar de alimentar su mente con cosas nuevas. Dedicar los días de descanso a sesiones interminables de videojuegos, no está demostrado que aporte nada positivo a la maduración del cerebro de los niños, sino más bien todo lo contrario. Tampoco es necesario pensar en leer sesudos tratados de filosofía clásica, hay muchas maneras de ayudar al cerebro de los niños para que mantenga esa actividad de maduración y crecimiento maravillosa.

Estas recomendaciones son útiles para los más pequeños de la casa y lo notarán sobretodo en una vuelta al colegio tras las vacaciones, más “cómoda”. Y también para los más mayores, ya que tratamos de dibujar acciones para celebrar en familia, al tiempo que puedan ser una oportunidad para seguir cuidando de nosotros mismos.

Cómo activar el cerebro de los niños en vacaciones

1. Ejercita cuerpo y mente
El ejercicio aeróbico moderado tiene interesantes efectos en el funcionamiento cognitivo, sobretodo en la atención y en la memoria. Diversos estudios encuentran mejoras en a mielinización (la forma en la que el cerebro se conecta entre sí), con la práctica regular de ejercicio. Si tus hijos hacen deporte durante el año, ayudémosles a que lo mantengan en vacaciones y si no lo hacen, es un buen momento para incluir este hábito en su rutina. Algo sencillo y divertido, va a tener muchas más posibilidades de permanecer en el tiempo y si lo practicamos con ellos, el beneficio será para todos.

2. Juguemos juntos
Volvamos a poner de moda los juegos de mesa, no todo tiene porque ser tecnología. No deberían faltar en la lista de actividades del día, en realidad los hay para todos los gustos y colores. Cada uno nos ayudará a estimular una función diferente, estrategia, lógica o planificación, y ¿qué hay mejor qué aprender jugando?, y más aún si lo hacemos en familia.

3. Estimular la imaginación
Jugar debe ser una actividad clave en el desarrollo de los más pequeños, tiene innegables virtudes. Una de ellas es el desarrollo de la imaginación y la creatividad, a veces un tanto cercenada cuando solo se juega a videojuegos, con historias demasiado visuales y ya prediseñadas. Estamos ante un momento fantástico para facilitar el juego libre y creativo. El papel de los padres, estará en acompañar y facilitar ese juego, evitando dirigirlo. Otra oportunidad para compartir tiempo de calidad juntos.

4. Orden y concierto
Entre los recursos del día a día para estimular el cerebro de los niños y que se utilizan más bien poco, está la música. Un arte que amansa a las fieras, nos ayuda a relajarnos y a concentrarnos, también a los más pequeños. Durante las vacaciones surgirán muchas oportunidades para acercarnos al mundo de la música quizás menos comercial, pero muy interesante. Desde la clásica al góspel, pasando por todas las variedades posibles, que se van a poder adaptar a cualquier gusto. ¿Por qué no probar algún concierto en familia? Sumaremos ventajas.

5. Alimenta su mente
Sin duda las vacaciones son sinónimo de excesos culinarios,  lo que deja una maravillosa oportunidad para incluir en el resto de los días alimentos más saludables, que pueden (y deberían) mantenerse el resto de año. Si ya comían bien, ¡fantástico!, sino las vacaciones no deberían ser excusa, sino para fortalecer el propósito de ayudar a que coman mejor.

6. Leer y escribir, son la base de todo aprendizaje
La lectura debe acompañarnos toda la vida, y cuando somos más pequeños es cuando debemos construir este hábito. La mejor manera de que lean, es que nos vean hacerlo. Podemos buscar un momento para leer con ellos, suele funcionar bien el momento de antes de irnos a la cama. Y escribir, ¿cuándo fue la última vez que escribimos una carta con bolígrafo o pluma?, ¿lo han hecho tus hijos alguna vez?  Las vacaciones son una oportunidad para recuperar algunas costumbres que ayudan a nuestra inteligencia y también a nuestras emociones.

7. No perder la rutina
Aunque estemos de vacaciones y muchos días trasnochemos tanto ellos como nosotros, debemos tratar de mantener, en la medida de lo posible, una cierta rutina de horarios, tanto de acostarnos y levantarnos, como de comidas. El ocio pasa y cuando nos queramos dar cuenta tendremos que madrugar para volver al colegio.

Cosas sencillas, del día a día, que ayudan mucho más de lo que parece.

Dr. Javier Quintero
Especialista de Psiquiatría de Niños y Adolescentes
Director de PsiKids

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