CADA SER HUMANO: UN ABSOLUTO

VOZ DEL LECTOR

Cada ser humano: Un absoluto


Salí del hotel en Miami con el periódico que cogí en la recepción, mi intención de hojearlo y tratar de leerlo (en inglés) mientras esperaba que familiares hicieran sus compras en el Dolphin Mall. Llamaron mi atención 2 fotografías, cuyos pies de página pude traducir bien. En la primera, un joven de 21 años, esposado y escoltado por dos policías, era conducido a la corte superior, en la capital de Corea del Norte, después de ser detenido por un robo. En la segunda, la asistencia de los padres del joven y otros familiares a sus funerales en Cincinati (EE.UU.). Supe que la detención del joven se debió al robo de un afiche o cartel (poster) en un hotel de la capital de Corea del Norte. ¿Qué era lo que se había robado? ¿Un afiche? ¿Un cartel? ¿Cuál podría ser el contenido de un afiche para que cogerlo y guardarlo fuera un delito? No entendía.
Era la primera vez en mi vida que me encontraba con un suceso así. Leí que en una hora la detención del joven se hizo legal y que a los 2 meses fue sentenciado a 15 años de trabajos forzados, pero como el joven había muerto, interpreté que fue ejecutado más tarde no sabía por qué motivos.
La noticia fue objeto de diálogo con personas de varias nacionalidades que se encontraban sentadas a mi lado en el Mall, incluso algunas de ellas me ayudaron a traducir adecuadamente la noticia. Luego supe que un empleado de la administración Obama fue enviado a Pyongyang, capital de Corea del Norte, a visitar al detenido. Lo encontró ciego, semiinconsciente, postrado en cama, a causa de un ataque cerebral que el joven había padecido por falta de sangre o de oxígeno, o de ambos, en el cerebro. ¿Qué había pasado con este joven? ¿Se contagió de alguna enfermedad en el lugar de reclusión? ¿O la ausencia de sangre o de oxígeno en su cerebro se debió a una tortura? Tampoco pude entender esta situación, extraña, como la del robo del afiche. Gracias a Trump, el joven fue llevado a Ohio en junio de 2017 y falleció en agosto. La familia del joven estaba disgustada con Obama y agradecida con Trump.
El joven había viajado a Pyongyang por 5 días, allá pasó el año nuevo de 2016 y fue detenido el 2 de enero cuando se disponía abordar el vuelo de regreso a EE.UU. Era estudiante de la universidad de Virginia.
Concluyo con esta reflexión: en las dimensiones del espacio y el tiempo cada ser humano es un absoluto, todo lo demás es relativo. Son relativas las ideologías, las religiones, los partidos políticos. Equivocadamente, estos se creen más importantes que los seres humanos y ahí viene la debacle. La suerte de este joven se debe a la absolutización tanto de la ideología norcoreana como de la estadounidense. No hay ninguna religión que sea más importante que cada ser humano. Ni la católica, ni la cristiana. Ese es el mensaje que hay en el hecho que “un Dios se hizo ser humano”. Un ateo se valora por su humanidad y no por su creencia. Cada ser humano que usted encuentre en su camino es un absoluto que relativiza todo lo demás.
Alirio De Los Ríos Flórez

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