La solidaridad internacional jesuita en acción

Como una evidencia de la labor concreta de los jesuitas, en un contexto de solidaridad internacional, la Curia General, en Roma, comparte los resultados del llamado hecho por el P. Arturo Sosa, S.J., recién nombrado Prepósito General, para apoyar a comunidades muy pobres de Haití, afectadas por el devastador paso del Huracán Matthew a principios de octubre de 2016.


Fruto de la Congregación General 36

Al comienzo de los trabajos de la Congregación General 36 de los jesuitas en Roma, a principio de octubre de 2016, uno de los huracanes más fuertes de las últimas décadas golpeó una gran parte del territorio haitiano. Cientos de muertos, miles de indigentes, hectáreas y hectáreas de cultivos perdidos.

Los miembros de la Congregación, a través de la oración, se unieron con las poblaciones afectadas y con sus compañeros jesuitas que trabajan en Haití. La oración, como tantas veces, ha llevado a la acción. Si la atención de la Congregación se centró, en los días posteriores al huracán, en la elección de un nuevo superior general, el P. Arturo Sosa, una vez en el cargo, se acordó de Haití.

Después de consultar a sus asesores y al padre Jean-Marc Biron, superior provincial de Canadá francés y Haití, eligió, entre los primeros gestos concretos que marcarían su generalado, lanzar un llamamiento, frente a todos los delegados, a favor de Haití. Más precisamente, después de conocer las propuestas hechas por los jesuitas haitianos que habían visitado las zonas de desastre, propuso que la Compañía Universal participara en un proyecto de construcción de viviendas, simples pero sólidos, para varias de las familias más pobres que habían perdido sus hogares.

Una respuesta generosa

Y se ha oído la llamada: de todas partes del mundo, las Provincias jesuitas, incluidas aquellas cuyos recursos financieros son muy limitados, han contribuido. Se ha recaudado alrededor de un millón de dólares y se ha aclarado la propuesta de los jesuitas haitianos: se construirían 75 casas en comunidades muy pobres. Cada familia debe participar concretamente en la construcción. Era un proyecto que involucraba a toda la comunidad de aldeas beneficiarias: el alcalde y el párroco participaban activamente. Todo comenzó en mayo de 2017 bajo la supervisión de un ingeniero de construcción, con el apoyo de la Oficina de Desarrollo jesuita de Haití, representado por Jean Thomas Dabady, S.J., y con la asistencia administrativa de la Conferencia jesuita de Canadá y de los Estados Unidos.

Resultados: lo que se hizo, lo que queda por hacer

Las llaves de las primeras 15 casas fueron entregadas a las familias beneficiarias en noviembre, en el municipio de Roseaux. La ceremonia se llevó a cabo en presencia del Obispo de la Diócesis de Jérémie, Mons. Gontrand Décoste, SJ. Desde diciembre, otras 30 casas están en construcción, en parte en Roseaux, en parte en Desormeaux. Después vendrá la última fase, en la región de Port-Salut, en Cécé y Bergerac. Con toda transparencia, debemos reconocer que el progreso del proyecto es lento: en Haití, los materiales de construcción no siempre están disponibles, los caminos para encaminarlos en las áreas afectadas están deteriorados, los trabajadores calificados son pocos.

Pero la participación concreta de los jesuitas, en un contexto de solidaridad internacional, es una fuerte señal de la participación de la Compañía de Jesús que se hace cerca de los más pobres. Se debe agregar que además de la construcción de viviendas, el proyecto incluye un componente principal de apoyo psicosocial, prevención en el campo de la salud, curación y fortalecimiento de las personas heridas por el paso del huracán Matthew. Todo esto es un “modo de proceder” jesuita que manifiesta una fe comprometida, una fe que construye comunidad, una fe que promueve la justicia.

Tomado de: http://www.jesuitas.co/22160.html